Una articulación público-privada que haga accesible el diagnóstico


El potencial aporte de los laboratorios de gestión privada en el testeo masivo para evitar la propagación del SARS-CoV-2


Por Nicolás Castiglione
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Ha pasado más de un año y medio desde la aparición del primer caso de Covid-19 en nuestro país, y desde entonces el virus se llevó más de 114.000 vidas en Argentina. En medio de una vacunación tardía e ineficiente, en parte debido a la faltante mundial de vacunas que afortunadamente se ha ido resolviendo, el sistema de salud estresado se encuentra ante la aparición de variantes virales nuevas y agresivas. Sin dudas contener la propagación del virus en este escenario es imperativo y los testeos masivos junto con el seguimiento son básicos para lograrlo, aislando, rastreando contactos estrechos e interrumpiendo la cadena de contagios.


No han sido suficientes los avances en materia de prevención de contagios. Las estrategias de testeo implementadas por el Estado se fueron desarrollando según la capacidad disponible en el subsector público. Se comenzó con la descentralización de los laboratorios de biología molecular, con el fin de acotar los tiempos en relación a los resultados de las muestras. Se realizaron convenios con las universidades para ampliar la capacidad de diagnóstico, ofreciéndoles alivio a los laboratorios de los efectores de salud y se implementó con los municipios el despliegue en terreno de estrategias puntuales de rastreo y testeo. También inicialmente hubo una articulación público- privada para descongestionar la demanda de diagnostico por biología molecular. Luego, la llegada de los tests rápidos de antígeno SARSCoV- 2, en septiembre de 2020, agilizó la capacidad de diagnóstico. Esta última tecnología, que no requiere equipamiento de alta complejidad, permite una evaluación sistemática y simultánea de un gran número de individuos con mayor celeridad a la vez que disminuye la demanda a los laboratorios de alta complejidad, se constituye en una herramienta de vigilancia epidemiológica muy importante.


Si bien los testeos territoriales y las postas de testeo aumentaron la vigilancia, esta estrategia, resulta insuficiente. Se puede observar, teniendo en cuenta que la realización de estas pruebas varía mucho de un país a otro, a la fecha 24 de Septiembre de 2021, en Argentina hay 5.246.998 casos, 46.4% de la población con esquema completo de vacunación y se han realizado 530.645 tests por cada millón de habitantes. En el caso de Estados Unidos, país que encabeza la clasificación mundial en número de afectados, 43.532.306 casos tiene 54.3% de su población vacunada con esquema completo y la tasa se incrementa a más de 1.88 millones de tests por cada millón de habitantes; Rusia tiene a la fecha 7.376.374 casos, 28.1% de su población con esquema completo de vacunación y ha realizado más de 1.29 millones de tests por millón de habitantes. El país que encabeza el ranking de vacunación a esquema completo, con el 84.5% de su población cubierta encontramos a Portugal, con un total de 1.065.633 casos y con más de 1.78 millones de tests por millón de habitantes. Finalmente podemos citar a Dinamarca que lleva realizados más de 14.3 millones de tests por millón de habitantes, teniendo el 74.4 % de su población con el esquema completo de inmunización y un total de 356.326 casos registrados.


Pruebas bioquímicas para detectar la infección


En el contexto actual, con un sistema de salud segmentado, fragmentado, con desigual calidad en la atención, con falta de accesibilidad y equidad, se encuentran dificultades en el desempeño de la vigilancia epidemiológica, la cual no es igual en cada jurisdicción de nuestro territorio nacional.


La crisis Sanitaria evidencia las debilidades del sistema de salud dando una oportunidad, para hacerlo más equitativo y eficiente, convocando a todos los actores y donde la rectoría del Ministerio de Salud de la Nación juega un papel fundamental.


Estrategia de testeos


En mi opinión, en el caso de los testeos de COVID-19 es necesaria una articulación público- privada que garantice accesibilidad al diagnóstico y que permita un mayor control de la pandemia.

Existen en la República Argentina alrededor de 4500 laboratorios de análisis clínicos de gestión privada distribuidos en todo el país, con un tercio de los mismos en la Provincia de Buenos Aires donde reside el 40% de la población nacional. Todos ellos podrían sumarse a la estrategia de testeo, convirtiéndose en una alternativa cercana a muchos vecinos. En esta realidad debemos aprovechar este potencial, laboratorios que cuentan con bioquímicos capacitados para todo lo que implica un hisopado, desde el interrogatorio previo (para evaluar y obtener información clínica y epidemiológica), la toma de muestra de manera adecuada para obtener material viral, y el posterior asesoramiento y contención de los pacientes COVID positivos (determinante para la correcta gestión sanitaria del paciente infectado). Bioquímicas y bioquímicos, profesionales de la salud que trabajan con rigor científico, vocación de servicio y brindan un servicio adicional de docencia hacia médicos y pacientes sobre todo lo relacionado a la COVID-19, en el marco de sus incumbencias, siendo sin dudas una herramienta poderosa de comunicación. A su vez, los laboratorios que realizan testeos de COVID-19, cargan debidamente los resultados en el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino, para la correcta vigilancia epidemiológica y manejo sanitario de la pandemia, lo que constituye un ladrillo en la construcción de un Sistema Integrado de Salud.


Fuente: Columna de opinión publicada en el portal del Pacto Argentino por la Inclusión en Salud - PAIS


* Nicolás Castiglione Bioquímico, Facultad de Ciencias Exactas, Universidad Nacional de La Plata (U.N.L.P.) Presidente Centro de Analistas Clínicos Distrito VIII, Federación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires.
Especialista en Control Biológico del Departamento de Zoonosis Rurales, Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, responsable de Laboratorios de diagnóstico de Hidatidosis y de Tuberculosis.
Colaborador Docente de la cátedra “Zoonosis Parasitarias en Salud Pública y Medicina Preventiva”, Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad de Buenos Aires. Docente de la Dirección Provincial de Capacitación para la Salud.
Provincia de Buenos Aires. Secretario del Colegio de Bioquímicos Zonal IX, pcia. de Bs. As.



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