Ya resultan insostenibles los costos del laboratorio


La escalada inflacionaria de agosto por una nueva devaluación y los atrasos arancelarios comprometen gravemente la atención bioquímica

Los bioquímicos, como otros sectores del quehacer nacional, estamos atravesando una durísima crisis que afecta tanto a nuestro desempeño profesional como al acceso a la salud de vastos sectores de la población, al menos en lo que a prácticas de laboratorio se refiere, aunque también se encuentran severamente comprometidas otras ramas de la atención sanitaria.


Cuando aún no han sido atendidos los reclamos de nuestro sector referidos a la insostenible situación de la balanza de pagos, los atrasos arancelarios, y el creciente desfasaje entre costos, aumentados exponencialmente por el valor del dólar disparado en agosto, la inflación y los magros pagos realizados por las obras sociales sindicales y las estatales como IOMA y PAMI (ver notas en contratapa), además de las prepagas, los bioquímicos afrontamos el momento más difícil de los últimos años, con la mayor parte de los profesionales que no pueden, ni deben, financiar por cuenta propia a algunos sistemas de atención y laboratorios que corren el riesgo cierto de cerrar.



Desde FABA hemos insistido durante agosto y a tenor de la nueva crisis económica que envuelve a nuestro país y cuya verdadera dimensión todavía no parece ser percibida en su totalidad, en denunciar públicamente, que bajo esta situación se torna realmente insostenible mantener en funcionamiento nuestros laboratorios de análisis clínicos.


En virtud de la gravedad de la situación, la Federación Bioquímica difundió en distintos puntos de la geografía bonaerense, un documento en el que se expresó que “el progresivo aumento de la estructura de costos, y las restricciones que varias prepagas han instrumentado desde el 2018 hasta el presente en la actualización arancelaria (por debajo de los porcentajes autorizados por la Superintendencia de Servicios de Salud), podrían llevar progresivamente a una situación límite de los laboratorios clínicos del sistema de salud, afectando -en consecuencia- los servicios brindados a los afiliados y asociados de las mismas, y poniendo en riesgo múltiples fuentes de trabajo.”


También dijimos en el documento que “el desorden económico que sufre nuestro país en los últimos días, ha potenciado la problemática a niveles insospechados. Los costos de los insumos (basados en el precio del dólar), lógicamente han sufrido incrementos que van del 50% al 60% en lo que va del año. Ante la incertidumbre, los proveedores muchas veces prefieren no entregar el material necesario para poder funcionar normalmente”.


En otra parte del documento se remarcó que las obras sociales estatales observan “una permanente falta de respuesta a nuestros reclamos. El IOMA solamente ha trasladado un escaso 20% de aumento hasta agosto de 2019, con un arrastre negativo en el 2018 de un 30%. Idéntica situación alcanza al PAMI. La obra social de los jubilados, ha realizado en lo que va del año una imperceptible actualización arancelaria, lo que se agrava aún más ya que cancela el 80% de la cápita cuatro meses atrasados respecto a la realización de cada orden”.


En la parte final del documento se aclara que “no es de nuestro interés interrumpir los servicios de Laboratorio o trasladar los mayores costos, no reconocidos por los distintos financiadores, a los beneficiarios. Pero nos vemos en la obligación de denunciar ante la opinión pública una insostenible situación que se debe atender para evitar males mayores. Es de esperar que esto se resuelva a la brevedad. De no ser así, es inevitable que esta insostenible situación (transversal a todos los niveles de atención) lleve al cierre de laboratorios, a los cortes periódicos de atención a los beneficiarios, a despidos de empleados, y finalmente al quiebre del sistema sanitario”.




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