Cuando el post parto abre una ventana a la prevención cardiovascular


Por Dr. Ricardo López Santi, médico cardiólogo
Director de Procordis de FBA



Hace pocos días la American Heart Association publicó un posicionamiento científico en la revista Circulation, respecto de aprovechar las oportunidades en el período posparto para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares después de resultados adversos en el embarazo (RAE). Desde esta perspectiva ha llevado adelante el análisis de la evidencia actual sobre estrategias preventivas durante el embarazo y el posparto, el control de la presión arterial e intervenciones en el estilo de vida para evitar el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares utilizando el marco Life's Essential 8 de la AHA. La propuesta consiste en llevar adelante intervenciones clínicas, del sistema de salud y de la comunidad para involucrar a las personas en el posparto y llegar a las poblaciones que experimentan la mayor carga de RAE y enfermedades cardiovasculares.


La enfermedad cardiovascular presente en las mujeres durante el embarazo determina diversas implicancias:


Riesgo aumentado: Las mujeres con enfermedades cardiovasculares preexistentes, como la hipertensión arterial, las cardiopatías congénitas, las valvulopatías y las enfermedades del corazón adquiridas, tienen un mayor riesgo de complicaciones durante el embarazo.


Mayor riesgo de complicaciones: La enfermedad cardiovascular puede aumentar el riesgo de complicaciones durante el embarazo, como preeclampsia, eclampsia, insuficiencia cardíaca, tromboembolismo venoso, parto prematuro y crecimiento intrauterino retardado.


Gestión multidisciplinaria: Las mujeres con enfermedades cardiovasculares que desean quedar embarazadas o que ya están embarazadas requieren una atención médica multidisciplinaria que involucre a cardiólogos, obstetras y otros especialistas para manejar adecuadamente su condición y reducir el riesgo de complicaciones.


Monitoreo cercano: Durante el embarazo, es crucial un monitoreo cercano de la salud cardiovascular de la mujer, incluida la presión arterial, la función cardíaca y la coagulación sanguínea, para detectar y tratar cualquier complicación de manera oportuna.


Planificación del embarazo: Para las mujeres con enfermedades cardiovasculares, la planificación cuidadosa del embarazo con su equipo médico puede ayudar a optimizar los resultados tanto para la madre como para el bebé. Esto puede implicar ajustes en la medicación, evaluación del riesgo y discusión sobre el momento adecuado para concebir.


A pesar de estas asociaciones bien establecidas, faltan directrices basadas en evidencia para brindar recomendaciones a los médicos sobre cómo reducir el riesgo de ECV y optimizar la salud cardiovascular después de los RAE. Basados en datos sólidos de los estudios epidemiológicos y clínicos los RAE se han destacado como un factor de riesgo de ECV en declaraciones científicas de varias sociedades como la AHA y el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG).


Una intervención oportuna


Se ha encontrado una ventana apropiada para intervenir en el cuarto trimestre, definido como las 12 semanas posteriores al parto, como un momento óptimo para involucrar a las personas en el posparto en la atención para reducir la morbilidad materna y mejorar las transiciones de atención.


Este concepto del cuarto trimestre puede extenderse aún más al primer año después del parto como un momento crítico para evaluar el riesgo de ECV a largo plazo e implementar cambios en el estilo de vida para mejorar la salud cardiovascular materna a lo largo de la vida, con un posible impacto posterior en la salud cardiovascular de su descendencia.


La publicación incluye una ilustración muy gráfica modificada con permiso de Lloyd-Jones et al. En la que muestra distintas intervenciones de acuerdo a los trastornos expresados durante el embarazo.


Los autores concluyen que las intervenciones para mitigar los riesgos de ECV a corto y largo plazo asociados con los RAE, como la promoción de salud cardiovascular basada en AHA Life's Essential 8, tienen un gran potencial, particularmente en los primeros 12 meses posparto, pero requieren estudios futuros.


Respecto del sistema de salud aseguran que es esencial facilitar la transición del cuidado obstétrico al seguimiento clínico y cardiológico especialmente en aquellas mujeres con mayor riesgo.



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