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BIOMARCADORES PARA COMPUESTOS QUÍMICOS QUE DAÑAN EL ADN

Un artículo recientemente publicado en la revista PNAS da cuenta de nuevos marcadores para predecir compuestos químicos genotóxicos

Una nueva prueba de biomarcadores desarrollada por investigadores del Centro Integral del Cáncer de Georgetown, en Estados Unidos, puede ayudar a predecir, con una certeza de hasta 90 por ciento, qué compuestos químicos pueden causar daño en el ADN que podría provocar cáncer, según se informa en un artículo publicado en diciembre en 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.


Las pruebas de laboratorio actuales que evalúan la posible toxicidad en humanos debido a la exposición a compuestos químicos a menudo resultan en un alto número de resultados falsos positivos de agentes que pueden inducir daño en el ADN.


Muchos de estos resultados positivos pueden reflejar toxicidad celular a altas dosis químicas en lugar de la genotoxicidad real (daño al ADN o a los genes), de forma que estos resultados falsos positivos a menudo conducen a pruebas de seguimiento costosas y que requieren mucho tiempo.


La falta de una prueba precisa, rápida y de alto rendimiento que evalúe la genotoxicidad ha sido un cuello de botella importante en el desarrollo de nuevos fármacos, así como en los ensayos sobre sustancias por parte de compañías químicas, cosméticas y agrícolas, dice uno de los investigadores de este trabajo, Albert J. Fornace Jr., profesor en los departamentos de Bioquímica y Biología Molecular y Celular, Oncología y Medicina Radiológica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Georgetown, y miembro del Centro Integral Lombardi sobre Cáncer de Georgetown, en Estados Unidos.


Esta necesidad se ve agravada por el hecho de que miles de productos químicos ya en uso han tenido poca evaluación toxicológica, si es que han tenido alguna, agrega. "Además, existe un mandato creciente para reducir las pruebas en animales", dice Fornace, señalando que, en la Unión Europea, ya están prohibidas las pruebas con animales para ingredientes en productos cosméticos.


Panel de genes


La nueva prueba, un panel de biomarcadores denominado TGx-DDI, se basa en genes que se transcriben o expresan activamente en una célula. Estos genes reflejan vías particulares que responden a varios tipos de estrés y pueden proporcionar más información sobre cómo las células responden a un tipo particular de lesión, en particular daño al ADN.


Aunque ha habido muchos estudios que han utilizado la expresión génica para medir las respuestas a las lesiones, una característica clave del enfoque actual es el desarrollo de un panel de biomarcadores de genes que puedan identificar el estrés debido al daño en el ADN.


Después de haber desarrollado el sólido panel de biomarcadores, un consorcio de investigadores académicos, gubernamentales y de la industria, organizado por el Instituto de Ciencias de la Salud y el Medio Ambiente, una organización sin fines de lucro a nivel mundial, seleccionó muchos productos químicos y medicamentos que representan distintas clases de sustancias tóxicas.


Los productos químicos incluían agentes conocidos que dañan el ADN, productos químicos que se sabe que son negativos para la genotoxicidad y no causan cáncer, y productos químicos que se conoce que no causan cáncer, pero que dieron resultados positivos en ensayos de genotoxicidad de laboratorio más antiguos.


Todos los agentes que dañan el ADN dieron positivo con la nueva prueba. Todos los productos químicos que se sabe que son negativos para la genotoxicidad y que no causaron cáncer dieron resultados negativos.


Es importante destacar que nueve de cada diez resultados fueron negativos para los productos químicos que se sabe que no desatan cáncer, pero que mostraron un resultado positivo en las pruebas de genotoxicidad de laboratorio convencionales.


"En comparación con las pruebas más antiguas, nuestro enfoque permite una detección muy precisa y de alto rendimiento de los compuestos químicos que causan daño en el ADN y, potencialmente, cáncer en los humanos", sostuvo Fornace.


La contaminación perjudica la salud incluso en niveles bajos


Un estudio de la Universidad de Harvard vincula directamente la polución con un aumento de muertes prematuras entre los mayores, incluso cuando esos niveles están dentro de los márgenes considerados seguros para la población.


Una investigación de la Universidad de Harvard sobre datos recopilados durante 13 años vincula directamente la polución con un aumento de muertes prematuras entre los mayores, incluso cuando esos niveles están dentro de los márgenes que las autoridades ambientales de ese país consideran seguros para la población. Los detalles del estudio se publican en Journal of American Medical Association.


"Hemos visto que la tasa de mortalidad crece casi linealmente a medida que aumenta la contaminación del aire. Cualquier nivel de polución, con independencia de lo bajo que sea, es dañino para la salud humana", asegura Francesca Dominici, profesora de bioestadística, codirectora de la Iniciativa de Datos Científicos de Harvard y coautora de la investigación, la mayor que se ha realizado en Estados Unidos sobre los efectos de la polución a corto plazo.


Un estudio anterior, publicado el pasado mes de junio y en el que participaron algunos de los mismos autores, concluyó que la exposición a aire contaminado a largo plazo estaba vinculada a un incremento de muertes prematuras, también cuando los niveles de polución están por debajo de los estándares nacionales que se fijan para establecer límites.


En esta ocasión, los científicos de Harvard se centraron en medir los efectos de dos de los grandes enemigos para la salud que están en el aire: las partículas en suspensión de menos de 2,5 micras (PM2,5), que tienen su origen principalmente en las emisiones contaminantes de los vehículos diésel, y el ozono, un contaminante generado por una serie de reacciones químicas en las que intervienen la radiación solar, los óxidos de nitrógeno y los compuestos orgánicos volátiles emitidos por el tráfico, la industria y las calefacciones. Anteriores estudios habían vinculado las partículas en suspensión y el ozono con un aumento de las tasas de mortalidad.


Por un lado, los científicos calcularon la exposición de la población de Estados Unidos a aire contaminado (utilizando modelos que ofrecen estimaciones precisas de las partículas en suspensión PM2,5 y del ozono de la mayor parte del país, incluyendo zonas que no están monitorizadas). Después, relacionaron esos datos de polución con los de mortalidad de toda la población Medicare de Estados Unidos que reside en 39.182 distritos postales (un 93% del total). El periodo estudiado fue del año 2000 al 2012.



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