Científicos argentinos

Revelan un mecanismo clave en la infección por el virus Junín


Investigadores del CONICET en el IBBM de la UNLP acaban de publicar un estudio que aporta nuevas pistas sobre la replicación del virus que produce la Fiebre Hemorrágica Argentina, una enfermedad endémica de las zonas agropecuarias del país


Por Ana M. Pertierra


El estudio publicado en la revista científica PLOS ONE (https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0218730) demandó varios años de ensayos y reveló que el virus Junín, causante de la fiebre hemorrágica argentina, interfiere en el proceso de autofagia celular evitando ser degradado y aumentando su replicación. Este nuevo conocimiento echa luz sobre la infección intracelular y abre las posibilidades para el desarrollo de nuevos tratamientos.


En diálogo con FABA-INFORMA, la Dra. María Laura Pérez Vidakovics, investigadora asistente del Conicet en el Instituto de Biotecnología y Biología Molecular – Conicet – UNLP y una de las autoras del trabajo, explicó que

“la autofagia es un proceso que sucede en todas las células del cuerpo que se encarga de mantener la homeostasis de la célula, degradando componentes proteicos y organelas cuando la célula se encuentra en ciertas condiciones como limitación de nutrientes, estrés, envejecimiento celular y en el caso de infecciones constituye un mecanismo de eliminación de bacterias o virus. Sin embargo, muchos agentes infecciosos regulan este mecanismo en su propio beneficio, que surge de la evolución de la interacción de ambas partes, y entonces alguna proteína del virus interacciona con alguna de este complejo de degradación e impide que la degradación se produzca desactivándolo o bien interfieren con algunas proteínas de señalización lo que resulta en un beneficio para la replicación del virus”.
De izq. a der: Dres.Víctor Romanowski, M. Laura Pérez Vidakovics, Paula Arrías y Agustín Ure. FOTO: Gentileza investigadores

Lo característico del proceso de autofagia es que involucra componentes membranosos dentro de la célula. “Un autofagosoma es una vesícula rodeada de una doble membrana, una invaginación que va creciendo a partir de la membrana del retículo endoplasmático además de otros componentes membranosos hasta que finalmente engloba todo el material degradable y se cierra sobre sí misma, de tal modo que hay una vesícula interior y otra exterior, luego ese autofagosoma se fusiona con un lisosoma y el material es degradado”, dijo. Y –agregó– los componentes del virus pueden ser presentados como antígenos y reconocidos por el sistema inmune que inicia el proceso de producción de anticuerpos.


Según Pérez Vidakovics, ya estaba descripto en la bibliografía que muchos virus y bacterias interferían en alguna etapa de este proceso de autofagia, sin embargo se desconocía este efecto proviral que favorece la replicación del virus en la familia de los arenovirus a la que pertenece el virus Junín.


Fiebres hemorrágicas virales


Las fiebres hemorrágicas virales son un grupo de enfermedades causadas por cuatro familias de virus, entre ellos los arenavirus, que comparten ciertas características como la afectación de muchos órganos, lesión de los vasos sanguíneos y alteración de la capacidad del organismo para auto regularse. Estos patógenos se distinguen en dos grandes grupos: los denominados “del Viejo Mundo” y “del Nuevo Mundo”, y contagian a los seres humanos a través de las secreciones, orina y heces de los mamíferos hospedadores, generalmente roedores.


Como la división es no sólo genética sino también geográfica, cada región del planeta tiene sus microorganismos y roedores particulares, y de ahí que las infecciones sean endémicas, es decir, propias del lugar. En nuestro país, esa amenaza viene de la mano del virus Junín, causante de la fiebre hemorrágica argentina (FHA), localizado en la zona agropecuaria que abarca el centro-oeste de la provincia de Buenos Aires y parte de Santa Fe, La Pampa y Córdoba. Si bien es el único patógeno de este tipo para el que existe una vacuna –aunque su producción está actualmente suspendida por falta de presupuesto–, los mecanismos que entran en juego durante la infección siguen teniendo muchos puntos oscuros que la ciencia está intentando desentrañar para poder eventualmente desarrollar drogas o un nuevo antídoto.


Es una infección que presenta un 30% de mortalidad por lo que hay muchas formas leves que no presentan los síntomas más graves. Puede pasar como un estado gripal y quedar sin diagnosticar por lo que se estima que hay un subregistro de esta infección.


Pérez Vidakovics reconoció que todavía existen varias incógnitas en el proceso de replicación del virus Junín dentro de la célula. Sin embargo, con este estudio los investigadores argentinos revelaron que la formación de autofagosomas favorece la replicación del virus.



Técnicas de la Biología molecular


Los científicos del Conicet trabajaron con cultivos de células epiteliales A549 , de epitelio alveolar humano porque es clave para la infección por el ingreso viral mediante aerosoles por la vía respiratoria. Utilizando técnicas de la biología molecular, amplificación viral, inmunofluorescencia, microscopía confocal y microscopía electrónica identificaron ciertas proteínas dentro de la célula que interaccionan con el virus favoreciendo su replicación. Estos hallazgos permitirán intervenir en el diseño de drogas que tengan como blanco targets moleculares que interfieran con la replicación del virus sin afectar a la célula.


“Lo que observamos es que el virus Junín induce la formación de los autofagosomas y a medida que transcurre el tiempo hay cada vez más cantidad dentro de la célula. Pudimos ver que no solamente no es degradado sino que la presencia de estas estructuras favorece su replicación”, relata Pérez Vidakovics. En un paso posterior, el equipo de especialistas aplicó drogas inhibidoras de la autofagia, y los resultados fueron concluyentes.


“Utilizamos fármacos tanto en etapas tempranas del proceso autofágico, es decir cuando se empiezan a reclutar en la membrana los componentes a degradar, como en tardías, cuando ocurre la fusión del autofagosoma cerrado con el material adentro. A su vez, también probamos administrando la droga en distintos momentos de la infección, y en todos los casos observamos que disminuye la cantidad de partículas virales recuperadas”, señaló.


Este aporte de nuevo conocimiento echa luz sobre el mecanismo de replicación del virus dentro de la célula ofreciendo varias pistas sobre la localización de ciertas proteínas dentro de la célula, del ensamblado y localización en las membranas de los virus que favorece su replicación. Ahora se sabe qué componentes de las células están intervenidos por el virus, con qué proteínas del hospedador está interaccionando el virus.



La Dra. Pérez Vidakovics, investigadora asistente del Conicet se reincorporó al país gracias al programa Raíces en 2014 junto a su marido el Dr. Agustín Ure, otro de los autores de este trabajo, luego de seis años de estar trabajando en el exterior (Suecia y España).


Especialista en el estudio de afecciones respiratorias Vidakovics trabajó investigando bacterias como Bordetella pertusis en su tesis doctoral y Hemophilus influenza y Moraxella catharralis en las becas posdocotrales. De vuelta en el país con este proyecto primero con una beca posdoc y al año siguiente ingresando a la carrera del Conicet. “Cuando volvimos en familia con mi marido y dos niños pequeños (el menor de 9 meses) nos incorporamos al mismo grupo y tuvimos que adaptar el proyecto de autofagia con todas las dificultades propias de hacer ciencia en Argentina, falta de presupuestos, reactivos, entre otras y eso demoró mucho el trabajo”, contó Pérez Vodakovics.


La vacuna: única terapia


Por el momento la única terapia que existe para la fiebre hemorrágica causada por el virus Junín es la vacuna desarrollada hace varias décadas por el Instituto Maiztegui de Pergamino en Argentina en colaboración con el gobierno de los Estados Unidos y es solo de aplicación en las zonas endémicas del país.


El Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas “Dr. Julio I. Maiztegui” (INEVH), ubicado en la localidad bonaerense de Pergamino, es el centro de referencia encargado de fabricar la vacuna contra la FHA –llamada Candid#1 – y distribuirla en todas las provincias por las que circula el virus. El antídoto existe desde la década de 1980 y es de aplicación obligatoria desde 2007 para personas mayores de 15 años que trabajan en el campo o están expuestas a Junín en las zonas endémicas.


Para menores, embarazadas y pacientes inmunocomprometidos no es aconsejable y en caso de brotes se recurre a la aplicación de un tratamiento antiviral no específico además de la administración de suero de convalecientes. Sin embargo – apuntan los especialistas–estas terapias presentan algunas complicaciones por lo que los investigadores buscan otras alternativas más específicas.


La producción del Instituto Maiztegui paralizada


Fuentes del Instituto Maiztegui confirmaron a FABA-INFORMA la acuciante situación de desfinanciamiento del Instituto que produce la vacuna y el tratamiento para la Fiebre Hemorrágica Argentina.


La Dra. Laura Riera, Jefa del Departamento de control y aseguramiento de calidad de la institución explicó que “desde octubre de 2018 existe un problema presupuestario de falta de inversión en la renovación de equipamiento ya obsoleto y de personal que han debilitado el normal funcionamiento de la producción de la vacuna”. Riera contó que han sido múltiples los reclamos ante el ministerio de salud y que actualmente solo cuentan con un stock de 200.000 dosis de vacunas cuando en el primer semestre de este año se solicitaron 180.000 dosis y cada vez la demanda aumenta porque se han dado casos mortales de la enfermedad.


Anualmente se producían 3 lotes de vacunas y el año pasado solo se produjo uno, mientras que este año no hubo producción.


“La situación es compleja porque involucra temas de infraestructura pero lo peor es que no sabemos en qué momento podremos reanudar la producción de las vacunas que son el único tratamiento”, señaló.


Según la especialista, la obtención de la vacuna Candid-1 fue la culminación de un trabajo de muchas décadas y mediante ella el Instituto ha logrado controlar la enfermedad. Y advierte sobre un preocupante incremento en la letalidad de la FHA. La especialista contó que se han realizado todas las gestiones correspondientes y que la respuesta a las demandas por parte del gobierno nacional resulta urgente dado que el paso del tiempo aumenta sensiblemente las dificultades en la puesta en marcha de la planta de producción y pone en riesgo a la población.


El mal de los rastrojos


La Fiebre Hemorrágica Argentina (FHA), conocida también como mal de los rastrojos, es una zoonosis causada por el virus Junín y trasmitida por roedores que afecta principalmente a los trabajadores rurales de una zona en su mayor parte agrícola de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa.


La fiebre hemorrágica argentina es una enfermedad viral aguda que puede tener una duración de una a dos semanas y presentar formas graves neurológicas, hemorrágicas o mixtas. Los síntomas se inician con cuadro de fiebre, decaimiento y dolor de cabeza, luego pueden presentarse dolores musculares, de articulaciones, detrás de los ojos, mareos, náuseas y vómitos, y más tarde pueden aparecer hemorrágicas importantes como sangrado de encías.


El reservorio natural del virus Junín (JUNV Arenaviridae) es el roedor Calomys musculinus que anida en los campos cultivados. Comúnmente llamado ratón maicero, este tipo de roedores elimina el virus a través de la saliva y la orina contaminando el medio ambiente. Aunque también el virus se encuentra en la sangre de los animales.


La enfermedad afecta principalmente a las personas que viven y trabajan en el campo o que han estado en contacto con lugares invadidos por roedores del campo. La zona endémica abarca una superficie aproximada de 100.000 kilómetros cuadrados entre el centro y noroeste de la provincia de Buenos Aires, sur de Santa Fe, sudeste de Córdoba y nordeste de La Pampa.


El virus Junín ingresa al organismo humano a través de pequeñas heridas en la piel, por la boca, la nariz o los ojos.


El tratamiento precoz, que consiste en la administración de plasma de convalecientes, disminuye la mortalidad a menos del 1%, mientras que si se demora la aplicación la mortalidad se eleva al 30%.


Tras largos años de investigaciones, ya hace más doce años que la vacuna Candid#1, producida íntegramente en la Argentina por el INEVH de Pergamino, ha demostrado ser segura y eficaz y ha reducido los casos de esta enfermedad en las zonas endémicas en más del 90%.


La aplicación de la vacuna tuvo un gran impacto en la disminución del número de casos de FHA en la población adulta expuesta a mayor riesgo. Los estudios han demostrado que una única dosis de la vacuna logra una respuesta inmune dada por el título de anticuerpos que persiste por años.


Candid#1 es un producto huérfano, categoría que se aplica a las especialidades farmacéuticas destinadas a enfermedades de muy baja prevalencia cuya comercialización no recupera los costos del desarrollo, producción y distribución, y que generalmente quedan a cargo de los gobiernos y entidades públicas.


Mediante un proyecto de colaboración científica entre los Estados Unidos y la Argentina se logró el desarrollo de esta vacuna de virus Junín vivo atenuado. El Ministerio de Salud de la Nación asumió el compromiso de la producción nacional designando al INEVH como laboratorio productor. Se realizó la transferencia tecnológica desde The Salk Institute for Biological Studies de La Jolla, EEUU de modo que en 2001 las instalaciones del laboratorio del Instituto estuvieron habilitadas como planta productora de la vacuna para uso humano, luego de haber cumplimentado todos los requisitos exigibles de Buenas Prácticas de Fabricación y Control.


Tras la producción del primer lote de la vacuna en el país, se concretó un estudio clínico con 946 voluntarios sanos para comparar su eficacia y seguridad respecto a la elaborada previamente en los Estados Unidos, requisito exigido para el registro de este producto biológico ante la ANMAT. Ambas vacunas mostraron una eficacia mayor al 95.5% de inmunogenicidad y no se observaron eventos adversos graves relacionados.


Prevenir la enfermedad


La principal medida preventiva para la FHA es la vacunación de la población que vive o trabaja en la zona endémica. Otras son el control de roedores, las precauciones individuales para evitar la exposición y contacto con ambientes contaminados mediante el uso de indumentaria adecuada que cubra la piel para trabajar en el campo, higiene de manos y ambientes, así como mantener lugares desmalezados para evitar que aniden los roedores.



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