Confirman eficacia de la vacuna contra la COVID-19 en adolescentes


Investigadores de Israel y Estados Unidos acaban de publicar en The New England Journal of Medicine el mayor estudio en el mundo real sobre la eficacia de la vacuna contra la COVID-19 en este grupo de edad.


Por Ana M. Pertierra



El Instituto de Investigación Clalit (Israel), en colaboración con investigadores de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), ha analizado una de las mayores bases de datos integradas de registros sanitarios del mundo para examinar la eficacia de la vacuna de Pfizer/BioNTech contra la variante Delta del SARS-CoV-2 en adolescentes.


El estudio, publicado en The New England Journal of Medicine (N Engl J Med. 2021;10.1056/NEJMc2114290. doi:10.1056/NEJMc2114290), proporciona la mayor evaluación de la eficacia de una vacuna contra el COVID-19 en este grupo de edad en un entorno de vacunación masiva a escala nacional, y es el primer estudio de este tipo en el que la variante Delta era dominante. El estudio se llevó a cabo en Israel, uno de los países con tasas de vacunación contra la COVID-19 más elevadas del mundo.


Los resultados de este estudio validan y complementan los hallazgos previamente comunicados de un ensayo clínico aleatorizado de fase 3 de Pfizer/BioNTech, que se centró en las infecciones sintomáticas frente a las variantes no Delta y que, con 1.983 adolescentes vacunados de entre 12 y 15 años, no pudo evaluar con precisión la eficacia de la vacuna. El gran tamaño del nuevo estudio permite una evaluación más precisa de la eficacia de la vacuna en diferentes periodos de tiempo.


La ola de la variante Delta


El estudio se llevó a cabo entre el 8 de junio y el 14 de septiembre de 2021. Coincidió con la cuarta ola de infecciones y enfermedades por coronavirus en Israel, durante la cual la variante Delta fue la cepa dominante en el país para las nuevas infecciones.


Los investigadores revisaron los datos de 94.354 adolescentes vacunados de entre 12 y 18 años. Fueron cuidadosamente emparejados con 94.354 adolescentes no vacunados en función de un amplio conjunto de atributos demográficos, geográficos y de salud asociados al riesgo de infección, el riesgo de enfermedad grave, el estado de salud y el comportamiento de búsqueda de salud.


Los participantes fueron asignados a cada grupo de forma dinámica en función de su estado de vacunación cambiante (13.423 individuos pasaron de la cohorte no vacunada a la cohorte vacunada durante el estudio). Se realizaron múltiples análisis de sensibilidad para garantizar que la eficacia estimada de la vacuna fuera robusta frente a posibles sesgos.


Los resultados muestran que en los adolescentes totalmente vacunados (entre 7 y 21 días después de la segunda dosis), el riesgo de COVID-19 sintomática disminuyó en un 93 por ciento en comparación con los no vacunados, mientras que el riesgo de infección documentada disminuyó en un 90 por ciento.


En el período inmediatamente anterior a la segunda dosis (días 14 a 20 después de la primera dosis), la eficacia de la vacuna fue menor, pero sustancial: el riesgo de COVID-19 sintomática disminuyó en un 57 por ciento en los individuos vacunados, y el riesgo de infección documentada en un 59 por ciento.


No hubo datos suficientes para proporcionar una estimación sobre la reducción de la incidencia de la enfermedad grave, la hospitalización y la mortalidad, ya que estos resultados son poco frecuentes entre los adolescentes.


"El amplio despliegue a nivel nacional de la campaña de vacunación COVID-19 de Israel entre los adolescentes, justo al comienzo de la oleada de la variante delta, proporcionó al Instituto de Investigación Clalit una oportunidad única para evaluar, a través de sus ricos y completos conjuntos de datos digitales, la eficacia de la vacuna para los adolescentes contra el delta en un entorno real -comenta Ran Balicer, autor principal del estudio. Estos resultados muestran de forma convincente que, una semana después de la segunda dosis, esta vacuna es altamente eficaz en adolescentes contra la COVID-19 sintomática y contra todas las infecciones documentadas. Estos datos deberían facilitar la toma de decisiones individuales informadas sobre la relación riesgo-beneficio y, en nuestra opinión, constituyen un sólido argumento a favor de la opción de vacunarse, especialmente en los países en los que el virus está actualmente extendido".


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