Mortalidad por SARS-CoV-2 y su asociación con Streptococcus pneumoniae


Un efecto sinérgico entre infecciones virales y bacterianas del tracto respiratorio


En las infecciones del tracto respiratorio no es despreciable el efecto sinérgico de diferentes microorganismos. Es conocido el rol que tuvo la sobreinfección bacteriana por Streptococcus pneumoniae, Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes en la mortalidad producida durante la epidemia de influenza de 1918 (1).


Se postuló que en esa pandemia los virus, ya sea por alteración del epitelio respiratorio o por modificación de los receptores celulares, le abrieron el camino a neumococos comensales de la mucosa orofaríngea, habitualmente no encontrados en pacientes con neumonía. Esto se pudo comprobar al serotipificar los neumococos obtenidos de pacientes con neumonía asociada a influenza en 1918-1919 (1).


Las tasas de infección bacteriana o fúngica con COVID-19 en general han sido bajas. En una revisión de nueve estudios se encontró que éstas llegaban a sólo un 8% de los casos (62/806) (2).


En un reciente trabajo realizado en Inglaterra entre febrero y junio de 2020 (3), en concordancia con otros investigadores (2), se determinó que las enfermedades neumocócicas invasivas (ENI) agregadas a las infecciones por SARS-CoV-2 fueron raras en el año 2020. Ellas representaron el 3,5% de los casos de ENI (40/1137) y el 0,025% de las infecciones confirmadas por SARS-CoV-2 (40/160 886), pero se asociaron con casos de mayor fatalidad en comparación con los de ENI y los de COVID-19 en los que no hubo coinfección de ambos patógenos (3).


Enfermedades neuomocócicas invasivas


Se estudiaron los casos de ENI previos a la pandemia (desde 2000 hasta enero de 2020). Se comparó el número de casos de ENI ocurridos en el período del 2020 con los de 2018 y 2019, y las cifras fueron considerablemente menores en todos los grupos etarios (n=3964 vs. n=5666) (3). Uno de los factores que podría haber ayudado a su disminución habría sido el sobretratamiento antibiótico en pacientes con COVID-19 (aproximadamente un 72%) (1).


La tasa de letalidad (CFR) fue 7,8 veces más alta en pacientes con coinfección de S. pneumoniae y SARS-CoV-2 y 3,9 veces mayor en aquellos que desarrollaron COVID-19 entre 3 y 27 días después de una ENI, en comparación con los pacientes que tuvieron solamente una ENI o COVID-19 (3). Esto permite suponer que la coincidencia en el tiempo de los dos patógenos provoca mayores daños que si su presentación se da en forma sucesiva, pero que, aún en este caso, la letalidad sigue siendo mayor que con la ausencia de alguno de ellos.


A diferencia de lo sucedido en 1918 con influenza, los serotipos de los neumococos aislados de infecciones invasivas en 2019 y 2020 fueron similares a los observados en años anteriores y no se trató de serotipos comensales (3). Esto implicaría que el agravamiento de los cuadros pudo obedecer a causas diferentes en las coinfecciones de S. pneumoniae con SARS-CoV-2 y con influenza.


Referencias bibliográficas


1. Klugman KP, Chien Y-W, Madhi SA. Pneumococcal pneumonia and influenza: a deadly combination. Vaccine 2009 Aug 21; 27 Suppl 3: C9-14.


2. Rawson TM, Moore LSP, Zhu N, Ranganathan N, Skolimowska K, Gilchrist M, et al. Bacterial and fungal coinfection in individuals with coronavirus: a rapid review to support COVID-19 antimicrobial prescribing. Clin Infect Dis 2020 Dec 3; 71 (9): 2459-68.


3. Amin-Chowdhury Z, Aiano F, Mensah A, Sheppard C, Litt D, Fry NK, et al. Impact of the COVID-19 pandemic on invasive pneumococcal disease and risk of pneumococcal coinfection with SARS-CoV-2: prospective national cohort study, England. Clin Infect Dis 2020 Nov 16; ciaa1728.

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