Autoría de trabajos científicos


Ser autor de un trabajo científico requiere de una contribución importante en los resultados y en las discusiones del mismo. Esto lo acredita como autor, pero también lo hace responsable del total de su contenido, aunque su participación haya sido parcial


Ante la pregunta que a veces nos hacemos: ¿para qué publicar nuestros trabajos científicos si ya los presentamos en congresos?, tenemos tres respuestas: (1) porque nos lo exigen quienes evalúan nuestro trabajo, (2) porque como ya lo impuso el orden de la ley en la Grecia del siglo de Pericles: lo que no está escrito no existe o (3) porque escribirlos nos obliga a realizar una búsqueda más exhaustiva, a repensar nuestros resultados y a compararlos con los obtenidos por otros investigadores, todo lo cual enriquece nuestra formación profesional.


El punto 1 está ligado a nuestra visión inicial acerca de la autoría de trabajos, que tiene que ver con nuestros egos y con las exigencias externas: nuestra escala a nivel académico, nuestra valoración en el campo social e incluso nuestra posibilidad a adquirir subsidios o becas. Para ser bien evaluados solemos ignorar o minimizar la responsabilidad que implica realizar una publicación e incluso el costo negativo que puede acarrear para el autor la exposición de resultados o discusiones erróneas.


Ser autor de un trabajo científico requiere de una contribución importante en los resultados y en las discusiones del mismo. Esto lo acredita como autor, pero también lo hace responsable del total de su contenido, aunque su participación haya sido parcial. Se ha dado el caso de investigadores que desconocían por completo su inclusión en el listado de autores de un trabajo y que no estaban de acuerdo con su contenido. La excusa incorrecta del autor principal fue decir que lo había incluido para “no quedar mal” con dicha persona.


Es así que numerosas revistas, al igual que ABCL, solicitan a los autores que firmen su consentimiento para que el autor principal los represente y se hagan cargo de conocer el contenido del artículo.


Otro punto importante a destacar es cómo determinar quiénes deben ser autores y quién debe ser el primer autor.



Quién es autor de un trabajo

El International Committee of Medical Journal Editors (ICMJE) recomienda que la autoría se defina en base a cuatro criterios:


• Contribuciones importantes a la concepción o diseño de la obra o la adquisición, análisis o interpretación de datos para el trabajo


• Redacción del trabajo o importante revisión crítica del mismo


• Aprobación definitiva de la versión a publicar


• Acordar su responsabilidad de todos los aspectos del trabajo para garantizar que las preguntas relacionadas con la precisión o integridad de cualquier parte del artículo se investiguen y resuelvan de manera adecuada. Además debe ser capaz de identificar quiénes de sus coautores son responsables de cada parte del trabajo y confiar en sus contribuciones.


Aquellas personas que no cumplan con estos criterios podrán ser reconocidas en los “Agradecimientos”. Ejemplos de éstos pueden ser personas que hayan contribuido solo a conseguir ayuda financiera, que hayan cumplido con la supervisión administrativa del grupo de trabajo, con la asistencia en la escritura, con la tarea de edición, corrección ortográfica y/o sintáctica, o en un aporte técnico colateral que no modifique sustancialmente los resultados del trabajo: por ejemplo, personal de laboratorio que haya realizado sólo el hemograma de un paciente presentado como caso clínico de una endocarditis infecciosa.


Los criterios 2 y 3 no deben ser utilizados para descalificar intencionalmente a quienes cumplan con el primero. Por el contrario, en un grupo bien constituido se les debe dar oportunidad de participar en la revisión, confección del borrador y aprobación final del manuscrito. Obviamente, el autor principal deberá monitorear la actividad de los coautores durante el curso del trabajo para finalmente decidir quiénes merecen ser autores del trabajo.



Quién es el primer autor


El primer autor en un trabajo original, en un grupo de trabajo consolidado se determina de común acuerdo con los participantes y con la supervisión “desinteresada” del jefe del mismo. Normalmente es quien genera la idea central y pone en marcha los engranajes para llevar a cabo el trabajo. Hay revistas que permiten poner en la misma línea a dos investigadores que hayan contribuido en forma equivalente en la concepción y realización del trabajo.


Cómo se define el orden del resto de los autores


El orden del resto de los autores lo debe definir el primer autor en base a la calidad e importancia de sus contribuciones. Suele ocurrir, cuando el primer autor es el jefe del grupo, que deja su lugar a alguien que a su juicio lo merece y él se ubica en último término, como, por ejemplo, lo hacen aquellos directores de tesis o proyectos. En estos casos lo que se busca es señalar que el jefe del grupo, generalmente un referente en el tema, ha supervisado el trabajo.



No es correcto incluir al jefe administrativo como autor de un trabajo si no participó en ninguna de las instancias de la elaboración del mismo.


El orden de los autores no es responsabilidad de los editores de la revista, aunque si éstos detectan defectos relacionados con alguna de las disciplinas que deberían ser parte de un trabajo, tienen el deber de sugerir a los investigadores principales que incluyan como autores a quienes hayan intervenido en el tema y no hayan sido participados del mismo. Por ejemplo, se ha dado el caso de estudios de infecciones osteoarticulares en los que no se ha incluido a infectólogos ni microbiólogos que hubieran podido enriquecer el trabajo y, por sobre todo, no cometer errores groseros en la discusión de los resultados. No obstante, el comité editorial de una revista no es responsable de los conflictos que puedan surgir en estos aspectos entre los autores.


Si los autores solicitan la inclusión o remoción de un autor después de haber remitido el manuscrito, deberán explicar satisfactoriamente los motivos a través de una nota debidamente firmada por todos los autores.


El autor correspondiente no necesariamente es el autor principal. Sus funciones son (1) tomar la responsabilidad para comunicarse con los editores de la revista durante el proceso de publicación, (2) asegurarse de cumplir con todos los requisitos administrativos de la revista: proveer los detalles de la autoría, aprobación de comité de ética, documentación de los casos clínicos (cuando se aplique), considerar los posibles conflictos de intereses y comunicarlos, (3) estar disponible a lo largo de todo el proceso de publicación para responder los requerimientos del comité editor en tiempo y forma, (4) estar disponible para responder a posibles críticas del trabajo una vez publicado y (5) cooperar con datos adicionales que puedan solicitarse después de su publicación.


Un grupo de autores que lleve un nombre de fantasía puede ser incluido dentro de los autores, pero estos autores deben listarse en algún lugar del trabajo para que puedan asumir las responsabilidades que les competen como tales.



Principales conflictos


Los principales conflictos se producen cuando se realizan publicaciones multidisciplinarias. Éstos pueden resolverse teniendo en cuenta las siguientes pautas:


1) Los autores principales se deben decidir de antemano (antes de comenzar el trabajo) en base a quiénes tuvieron la idea inicial de realizar el trabajo o, en menor medida, a quién se le ocurrió publicar un caso clínico. Esto último podría darse en forma simultánea entre dos investigadores y, por lo tanto, podría no incidir en la decisión.


2) Cuál es la disciplina que tiene mayor peso en el trabajo. De tratarse de un trabajo original, deberá consensuarse en función de la óptica con que se haya enfocado el trabajo y la revista que se haya elegido para su publicación. Por ejemplo, una serie de casos de otitis media que vaya a publicarse en una revista de otorrinolaringología debería tener como autores principales a especialistas en ese tema. No obstante, si el material es valioso, es lícito que microbiólogos publiquen la misma serie de casos en una revista de microbiología, con otra visión y con un microbiólogo como primer autor. En la publicación de casos clínicos esta dualidad de publicaciones también es válida, aunque la información generalmente es limitada y deberá decidirse dónde publicar y cuál es el aspecto más destacable del caso para decidir quién será el primer autor: p.ej. en un caso de abordaje quirúrgico novedoso de una osteomielitis crónica por Staphylococcus aureus, el primer autor debería ser un traumatólogo o un cirujano, pero en un caso de osteomielitis por Dolosigranulum pigrum, donde lo destacable es el carácter inusual de la bacteria, el primer autor debería ser un bacteriólogo.


En definitiva, en un grupo de trabajo bien constituido, aún para trabajos retrospectivos, el orden y el número de los autores conviene que sea pactado antes de comenzar con el desarrollo del proyecto. Luego se realizarán los ajustes en base al volumen de trabajo realizado por cada uno.



Bibliografía consultada


• Monteiro R, Jatene FB, Goldenberg S, Población DA; Pellizzon RF. Authorship criteria for scientific papers: a polemic and delicate subject. Rev Bras Cir Cardiovasc 2004; 19 no.4 São José do Rio Preto Nov./Dec. 2004. http://dx.doi.org/10.1590/S0102-76382004000400002. Último acceso: 18 de julio de 2019.


• International Committee of Medical Journal Editors. Journals stating that they follow the ICMJE Recommendations. http://www.icmje.org/journals-following-the-icmje-recommendations/. Fecha de acceso: 12 de julio de 2018


• Dance A. Authorship: who's on first? Nature. 2012;489:591-3.



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